Menos mal que leí esta historia

Su libro me esperaba en la lista de pendientes desde hacía mucho tiempo. Lo encontré en México, en la Feria del Libro de Guadalajara. Recuerdo esa maleta llena de distintas obras, aprovechando la generosidad de Planeta. Las ediciones latinoamericanas tienen un gramaje diferente, algo más fino que el que se utiliza aquí, así que confié en que los quilos del equipaje no superarían el permitido, como me suele pasar cada vez que cruzo el océano. No me equivoqué en esa ocasión.

Fotografía