Noventa años después

Quedó demostrado en Sevilla: noventa años después de la Guerra Civil, cierta España sigue fiel a sus peores vicios. Otros pueblos evolucionan, aprenden, archivan traumas y los estudian con rigor. Nosotros los sacamos en procesión, les ponemos un lazo azul o rojo y se los restregamos en la cara al vecino. Después llega un aniversario casi redondo, y en vez de servir para un ejercicio de concordia, reflexión o simple decencia, nos sirve para otra refriega de tertulia, pancarta y eslogan. España cañí.

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