5 de agosto de 1936: Cruzando el Estrecho
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Eran las seis de la tarde y llevaban todo el día esperando. El general Franco había llegado a primera hora desde Tánger. Tras una misa en el santuario de Santa María de África, subió a primera hora junto con sus dos ayudantes, el general Alfredo Kindelán y un jefe de la Guardia Civil, al mirador junto a la ermita ceutí de San Antonio, camino del monte Hacho. Allí instaló su puesto de mando. Desde allí vieron entrar en el estrecho a los cazas de Kindelán, que despegaban del cercano aeródromo de Sania Ramel, para proteger al convoy.




























































